Esta página web utiliza cookies propias y de terceros. Si continua navegando consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí

¿Qué formas hay de controlar el acceso a las piscinas comunitarias?

¿Dónde se encuentra el verdadero riesgo?

Según ha indicado el gobierno, los principales riesgos de contagio no se encuentran en el agua, sino en los contactos entre personas que se realizan en las zonas comunes de la piscina. El calor, el contacto con el agua y la incomodidad de llevar la mascarilla provoca que muchos vecinos bajen a la piscina sin siquiera llevarla encima.

Es imprescindible mantener la distancia de seguridad de 2 metros para minimizar al máximo el riesgo de contagio. La presencia de niños y la escasez de precauciones que estos llevan debido a su edad, agrava aún más la situación y aumenta el riesgo de contagio exponencialmente.

La presencia de mobiliario de uso común como tumbonas, duchas y sombrillas también aumenta radicalmente el riesgo de contagio. El reto de las comunidades aquí consiste en asegurar la desinfección total y absoluta de todos estos espacios cada vez que son usados por cada vecino.

¿Qué dice la ley ante esto?

En lo referente a la legalidad, en este ámbito el gobierno no ha establecido unas directrices claras de actuación. Es por ello que la pelota está en el tejado de los administradores de fincas, que se encuentran con la tesitura de si abrir o no estos espacios públicos. En resumen, todo se resumirá a las normas que quiera establecer cada piscina comunitaria.

Lo que sí se han dado, por supuesto son recomendaciones de carácter general para el uso seguro de estos espacios. Respetar la distancia de seguridad, desinfectar las superficies de contacto y establecer horarios y turnos para garantizar un control del aforo son medidas altamente recomendadas a incorporar en todas y cada una de las comunidades de vecinos.

Aunque estas recomendaciones varían según la comunidad autónoma en la que nos encontremos. Por ejemplo, en Madrid se debe garantizar un aforo máximo del 50% tanto en las zonas de descanso como durante el baño, y cada bañista debe disponer de 3 metros cuadrados de superficie en la zona de playa o recreo. En Andalucía, en cambio, se permite hasta un 75% de usuarios y una distancia de 1,5 metros. Llevar la mascarilla en zonas de tránsito, informar a los vecinos con cartelería o megafonía o no utilizar los baños comunes son también medidas recurrentes.


¡Pincha aquí para saber más!

¿Cómo se están adaptando las comunidades?

Como hemos visto, cuestiones como el control del aforo en las piscinas se están convirtiendo en asuntos obligatorios a tratar por los vecinos dentro de una comunidad. Es aquí donde están tomando relevancia sistemas de control de accesos como Easy Access.

Estos sistemas permiten tener un control exhaustivo de cuantos vecinos hay al mismo tiempo usando una zona común como por ejemplo podría ser una piscina. El funcionamiento es sencillo, para acceder a la piscina simplemente acercaremos el teléfono a un sensor colocado en la puerta y esta se nos abrirá automáticamente.

La gracia de estos sistemas en esta situación en particular es la función que permite establecer horarios de uso y sobre todo la posibilidad de reservar plazas en la piscina. De esta forma nunca se sobrepasará el aforo máximo ya que cuando este se complete, no se podrán realizar más reservas en esa misma hora.

Son muchas las comunidades que ya están optando por instalar este tipo de sistemas ya que además de servir para gestionar reservas de espacios comunes, supone una importante mejora en seguridad y comodidad a la hora de acceder al edificio en el día a día.

Y así se encuentra el panorama en lo relativo a normas en piscinas comunitarias. Es importante y más en estos tiempos, que recordemos que ninguna de las normas establecidas para piscinas comunitarias servirán si no somos conscientes de la situación actual y actuamos con responsabilidad y extremo cuidado.